No estoy muy seguro de que el programa de Telemadrid con el título de este post siga en antena. Era una emisión en la que se contaban todo tipo de historias truculentas sucedidas en Madrid, casi siempre en los barrios marginales y que a veces olían un poco a guión y otras a maniobra gubernamental para asustar a las viejas en busca de votos.
Esa era al menos mi opinión sobre el programita. Sin embargo, recientes sucesos observados en primera persona han provocado un cambio de opinión.
Ayer, con un renovado aire ecológico, decidí dejar mi cochecito aparcado y coger el transporte público, un tren de cercanías del sur de Madrid y los hechos son los que narro a continuación:
Una mujer de unos 30 años y origen caribeño estaba sentada en el vagón junto a la puerta. Cuatro macarrillas de unos 20 años y con la pinta del típico malote del extrarradio madrileño se suben al vagón y empiezan a molestar a todo el mundo. Dos paradas después se bajan y una vez en el andén reparan en la mujer antes mencionada. La insultan y hacen como que le van a robar el bolso. A la segunda o tercera ocasión la mujer suelta un manotazo y las puertas comienzan a cerrarse para que el tren arranque de nuevo. Los cuatro impiden que la puerta se cierre y suben al vagón insultando y escupiendo a la mujer.
En ese momento, ante la pasividad y miedo general, se levantó un chico de unos 25 años, corpulento y 1m80. Dos personas más lo siguieron detrás de él. El chico se interpuso entre la mujer y los 4 que empezaron a amenazarlo. Uno de los macarras tenía continuamente la mano en el bolsillo sujetando o simulando sujetar una navaja. Tras unos segundos, eternos, de tensión, llegó el conductor del tren o el revisor para desbloquear la puerta y los macarras se fueron intentando acusar al chico.
La mujer insultada y escupida NO le dio las gracias al chico que la defendió.
La gente no está preparada para los conflictos, y menos para los un tipo violento. Vivimos en una sociedad en la que nos hemos dado unas normas para que todos podamos convivir. A los políticos y filósofos de postín se les llena la boca hablando de lo que hay que hacer para que no sucedan situaciones como la antes mencionada: educación, planes de ayuda social, etc. Pero ellos no cogen todos los días el transporte público o viven en barrios de mierda, llenos de delincuentes. ¿Y qué ocurre cuando esto sucede? ¿Qué ocurre cuando hay una situación injusta como la anterior? Posibilidades hay muchas, he aquí unas cuantas:
- Si el chico no se levanta, después de escupirla podrían haber pegado a la mujer ante la pasividad del vagón.
- Si el macarra saca la navaja y se la clava al chico, las consecuencias podrían haber sido graves y los macarras habrían huído ante la cobardía general.
- Si en una pelea el chico esquiva la navaja y rompe un brazo o la nariz a algún macarra, seguro que va a juicio y además tiene que indemnizar al macarra.
- La posibilidad que casi todos fantaseaban: esto no está ocurriendo, no va conmigo, que pase rápido y luego diremos lo difícil que está la vida.
En mi opinión, el vagón entero tendría que haber rugido contra esos macarras, haberles dado dos hostias y tirarlos al andén, si es posible con una costilla o un brazo roto cada uno. Sé que suena duro, pero ¿no empieza a ser el momento de que seamos un poco menos cobardes y de que nos pongamos de parte de las víctimas reales y no de los criminales? ¿Qué me decís de la actitud de la mujer? La situación era clara, las pruebas a la vista de todos y el pueblo soberano. ¿Qué tendría que haber hecho la gente?
Me interesa vuestra opinión.
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lunes, diciembre 11, 2006
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