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jueves, diciembre 14, 2006

Arquetipo del sur de Madrid

Madrid, por debajo del Vallecas Viejo hasta Aranjuez es una tierra estéril, donde sólo florecen macarrillas de medio pelo, malotes y fracasados escolares con abolengo generacional.

El típico malote de Leganés y alrededores se cortó un día el pelo como Fernando Torres y se lo ha dejado así: rapado a los lados, greñas por detrás y abundante mierda por doquier. Nunca usa gafas, incluso si padece una miopía de rinoceronte, es alérgico a los zapatos y debe llevar, si quiere ganar prestigio entre la tribu, un pantalón de chándal, unas zapatillas de marca, una cazadora con publicidad y una navaja en el bolsillo. Son recomendables varios piercings, pero uno estará localizado en la ceja y tiene un coeficiente intelectual rallando el “border line”. En su familia no les preocupa la situación de su infante porque tampoco han ido a la escuela. Su madre se levanta a las 6 de la mañana para limpiar retretes en unas oficinas del centro de Madrid y su padre, con problemas de hígado debido a las borracheras cada vez más frecuentes, titubea en los andamios de la obra. Una vez fueron solicitados en el colegio para hablarles de las faltas de su progenie. Entre los tres miembros de la familia sacudieron al profesor y le advirtieron lo que sucedería volvía a hablar mal del Yonatan. Ahora es el héroe del colegio y el modelo a seguir por sus compañeros.

El Yonatan se trajina a la Puri, sus amigas la llaman puti, que se ha trajinado antes a todos los miembros de la pandilla y con 16 años ha tenido ya dos abortos. La lleva en la moto y si el Jonathan se enfada le zumba un puño a la Puri, los dos están acostumbrados a verlo en casa y se entienden así. El Yoni es eyaculador precoz, así que la Puri está un poco más tranquila que con los otros miembros de la pandilla, aunque a veces eso es motivo de enfado del Yoni y le zumba una hostia. La Puri no sabe lo que es un orgasmo, tampoco un condón, suele tener la boca muy grande, la frente muy estrecha y la falda muy corta.

Las frases preferidas del Yoni son: “ej que”, “tronco” y “tú que miras!”, de hecho no tiene más. Cuando se ha metido suficientes pastillas a veces logra vocalizar palabras nuevas como moto, peluco, pipa y puta. Piensa que los libros son muy divertidos porque sirven para zumbar a sus compañeros de clase.

Sus lugares de ocio son muchos: la cubierta y la salida de su colegio, donde atraca a los chavales que van a su clase, que ya los conoce y tiene más confianza.

Con 16 ya está dejando las drogas blandas y probando mejores “colocaciones”. Dice que el sistema es una mierda, aunque no sabe qué significa esa palabra ni a qué se refiere. No quiere viajar porque dice que no hay nada como Leganés y es posible que consiga vivir sin llegar a ver el mar, igual que su padre.

Sueña con robar lo suficiente para comprarse un utilitario de mierda y gastarse 10 veces más en tunearlo bien. Tiene muy claro lo que significa triunfar y sin duda lo está consiguiendo, si consigue romperle la nariz a otro empollón, será el más guay del insti de los últimos cuarenta años… lástima que todos sepan que es eyaculador precoz y que la Puti se trajina a toda la pandilla, pero eso no es muy importante.

lunes, diciembre 11, 2006

Sucedió en Madrid

 No estoy muy seguro de que el programa de Telemadrid con el título de este post siga en antena. Era una emisión en la que se contaban todo tipo de historias truculentas sucedidas en Madrid, casi siempre en los barrios marginales y que a veces olían un poco a guión y otras a maniobra gubernamental para asustar a las viejas en busca de votos.
Esa era al menos mi opinión sobre el programita. Sin embargo, recientes sucesos observados en primera persona han provocado un cambio de opinión.
Ayer, con un renovado aire ecológico, decidí dejar mi cochecito aparcado y coger el transporte público, un tren de cercanías del sur de Madrid y los hechos son los que narro a continuación:
Una mujer de unos 30 años y origen caribeño estaba sentada en el vagón junto a la puerta. Cuatro macarrillas de unos 20 años y con la pinta del típico malote del extrarradio madrileño se suben al vagón y empiezan a molestar a todo el mundo. Dos paradas después se bajan y una vez en el andén reparan en la mujer antes mencionada. La insultan y hacen como que le van a robar el bolso. A la segunda o tercera ocasión la mujer suelta un manotazo y las puertas comienzan a cerrarse para que el tren arranque de nuevo. Los cuatro impiden que la puerta se cierre y suben al vagón insultando y escupiendo a la mujer.
En ese momento, ante la pasividad y miedo general, se levantó un chico de unos 25 años, corpulento y 1m80. Dos personas más lo siguieron detrás de él. El chico se interpuso entre la mujer y los 4 que empezaron a amenazarlo. Uno de los macarras tenía continuamente la mano en el bolsillo sujetando o simulando sujetar una navaja. Tras unos segundos, eternos, de tensión, llegó el conductor del tren o el revisor para desbloquear la puerta y los macarras se fueron intentando acusar al chico.
La mujer insultada y escupida NO le dio las gracias al chico que la defendió.

La gente no está preparada para los conflictos, y menos para los un tipo violento. Vivimos en una sociedad en la que nos hemos dado unas normas para que todos podamos convivir. A los políticos y filósofos de postín se les llena la boca hablando de lo que hay que hacer para que no sucedan situaciones como la antes mencionada: educación, planes de ayuda social, etc. Pero ellos no cogen todos los días el transporte público o viven en barrios de mierda, llenos de delincuentes. ¿Y qué ocurre cuando esto sucede? ¿Qué ocurre cuando hay una situación injusta como la anterior? Posibilidades hay muchas, he aquí unas cuantas:

- Si el chico no se levanta, después de escupirla podrían haber pegado a la mujer ante la pasividad del vagón.
- Si el macarra saca la navaja y se la clava al chico, las consecuencias podrían haber sido graves y los macarras habrían huído ante la cobardía general.
- Si en una pelea el chico esquiva la navaja y rompe un brazo o la nariz a algún macarra, seguro que va a juicio y además tiene que indemnizar al macarra.
- La posibilidad que casi todos fantaseaban: esto no está ocurriendo, no va conmigo, que pase rápido y luego diremos lo difícil que está la vida.

En mi opinión, el vagón entero tendría que haber rugido contra esos macarras, haberles dado dos hostias y tirarlos al andén, si es posible con una costilla o un brazo roto cada uno. Sé que suena duro, pero ¿no empieza a ser el momento de que seamos un poco menos cobardes y de que nos pongamos de parte de las víctimas reales y no de los criminales? ¿Qué me decís de la actitud de la mujer? La situación era clara, las pruebas a la vista de todos y el pueblo soberano. ¿Qué tendría que haber hecho la gente?
Me interesa vuestra opinión.